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COCINAR CON SEMILLAS
Las semillas comestibles han salido de los restaurantes de nueva cocina para colarse, con fuerza, en las cocinas de las casas. Y lo han hecho avaladas por sus beneficios y propiedades nutricionales, lo que las convierten, sin duda, en un valioso complemento alimenticio.

Pero las semillas han encontrado un obstáculo en el camino: el desconocimiento. Resultan atractivas y apetecibles, pero, por lo general, no se sabe qué uso darles.

La semilla es una pequeña parte de un fruto que tiene el poder de ser el germen y dar la vida a una nueva planta. Entre sus componentes principales destaca, en muchos casos, el alto contenido en fitoesteroles, lípidos vegetales que actúan frente al colesterol y que, además, refuerzan las defensas y disminuyen el riesgo de padecer enfermedades infecciosas.

Son ricas en minerales y vitaminas. Su alto valor energético se traduce en una aportación calórica de entre 550 y 600 kilocalorías cada 100 gramos.

Estas son algunas de las semillas más interesantes a nivel nutricional:
Sésamo
Fuente de proteínas, lecitina, calcio y grasas insaturadas. Contiene hierro y zinc. Se le reconocen propiedades para regular el colesterol y es altamente saciante.
Se pueden adquirir en crudo o tostadas. Lo recomendable es comprarlas crudas y tostarlas en una sartén. Posteriormente se pueden usar como condimento en sustitución de la sal. Ideal con ensaladas o cremas de verduras.
Chía
Fuente de ácidos grasos Omega 3 y 6, aporta fibra y minerales como calcio, magnesio y fósforo. Muy saciante, ya que absorbe gran cantidad de agua y forma una especie de gel, es también antioxidante.
Es habitual tomarlas con agua, zumo o yogur.
Lino
Con gran cantidad de fibra (saciante) y ácido grasos Omega 3, está considerado un fuerte antioxidante y anticancerígeno. Facilita la digestión y regula la tensión arterial. Actúa frente a los catarros y las inflamaciones.
Habitualmente estas semillas se trituran, ya que tienen una dura capa exterior. Se emplea para elaborar pan o bizcochos, aunque también puede comerse con yogur o ensaladas. Con la llegada del frío puede agregarse lino a los purés, cremas y sopas.
Mijo
El mijo contiene hidratos de carbono, fósforo, magnesio, calcio y fibra. Aporta vitaminas del grupo B: B1, ácido fólico, B6 y B2. Es, por tanto, fuente de energía, refuerza el tono muscular y el sistema nervioso. Alcaliniza el organismo, equilibrando el pH y compensando los efectos acidificantes que puede ocasionar una alimentación poco equilibrada.
Estas semillas se consumen enteras combinadas tras lavarlas y cocerlas. Con verduras, en guisos o como parte de cremas dulces para el desayuno, se trata de ir probando combinaciones para que formen parte, de forma habitual, de la alimentación.
Quinoa
Con efecto saciante, esta semilla está considerada un superalimento por su contenido en proteínas, fibra, hierro, magnesio, calcio, fósforo y aminoácidos esenciales. A nivel vitamínico destaca su aportación de vitaminas del grupo B, vitamina C y E. La quinoa es beneficiosa para la vista, la piel y el sistema inmune. Favorece el tránsito intestinal.
Se recomienda lavarla antes de hervir para evitar que amargue. Una vez cocinada se puede consumir en una ensalada templada, con legumbres (lentejas) o con verduras. Atrévete y mézclala con carne picada para hacer hamburguesas, ¡te encantará! Y en una vuelta de tuerca, también combina con frutas.
Amapola
Semillas muy ricas en nutrientes esenciales como ácidos grasos
saludables (sobre todo Omega-3 y Omega-6), fibra, vitaminas (grupo B, E y C) y minerales (hierro, zinc, fósforo, potasio, manganeso, calcio y cobre). Son muy beneficiosas para la salud del sistema cardiovascular y del sistema nervioso, refuerzan el sistema inmunológico y reducen los niveles de colesterol. Calman los nervios gracias a su efecto sedante.
Hay muchas posibilidades para disfrutar de estas semillas como en ensalada o en sopas, a modo de aderezo, lo que permite captar su sabor, muy similar al de las nueces. En los dulces, se pueden consumir en yogur o en pasteles.
Cómo sacar el máximo partido a las semillas
  La única forma de aprovechar todos los nutrientes de las semillas es comerlas crudas.

  Si puedes escoger, apuesta por semillas crudas y sin sal.

  Las semillas tostadas o recubiertas (por ejemplo, de azúcar) aportan sabor y aroma, pero pierden parte de sus nutrientes. Para evitarlo, el tostado, si se emplea, ha de ser muy suave para conservar las propiedades.

  Prueba a usar las semillas en remojo, molidas o en puré.

La Asamblea General de las Naciones Unidas ha proclamado el año 2016 Año Internacional de las Legumbres. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), que gestionará tan peculiar celebración, las legumbres son "cultivos leguminosos anuales que producen entre uno y doce granos o semillas de tamaño, forma y color variables dentro de una vaina, los que se utilizan para alimento y forraje". Con una producción de unas 62 millones de toneladas a nivel mundial, sus beneficios no solo son para el organismo, sino también para el planeta. Naciones Unidas afirma que su cultivo mejora la fertilidad del suelo, además de reducir las emisiones de efecto invernadero.
Fuente básica de proteínas y aminoácidos de origen vegetal, las legumbres son ricas en minerales y vitaminas. Se recomienda incluirlas en la alimentación dos o tres veces por semana para combatir la obesidad, controlar el colesterol y prevenir enfermedades como la diabetes, las afecciones cardiovasculares y el cáncer de colon.
PECHUGA DE POLLO BRASEADA

PECHUGA DE PAVO FINAS HIERBAS