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GRASAS Y SALUD CARDIOVASCULAR
 

Un exceso de grasa en la dieta conlleva que se consuman más calorías, lo que puede dar lugar a sobrepeso y obesidad, aumentando el riesgo de enfermedad cardiovascular y diabetes. Además de no abusar de la grasa, es muy importante la calidad de la misma. Un consumo elevado de grasas saturadas provoca un aumento del colesterol en sangre, lo que supone un riesgo de enfermedad cardiovascular. Además, un escaso consumo de grasas insaturadas también se relaciona con un aumento de enfermedades cardiovasculares.
Se recomienda sobre todo el consumo de ácidos grasos insaturados de tipo monoinsaturado del aceite de oliva, así como poliinsaturados omega-3, que se encuentran en pescados y son beneficiosos a nivel cardiovascular.
Los ácidos grasos trans aumentan también el colesterol en sangre, por lo que se debe evitar tomar bollería industrial y productos precocinados que suelen contenerlos.
Además, en una alimentación cardiosaludable no se debe sobrepasar la ingesta de colesterol.

Chocolate huevos
 
 
SAL Y SALUD CARDIOVASCULAR
 

Un exceso de sal en la dieta puede aumentar el riesgo de hipertensión arterial, que es a su vez factor de riesgo de enfermedades cardiovasculares. Por ello, se debe limitar la ingesta de sal.
Si elegimos alimentos frescos de temporada, tienen las propiedades de sabor, color, aroma, etc., en su punto óptimo, por lo que requieren una menor adición de sal al cocinarlos. Utilizar especias y hierbas aromáticas potencia el sabor de las recetas, pudiendo reducir también la cantidad de sal en la cocina.
Disponer de un salero en la mesa puede incitar a la adición de sal en los platos, por ello no debe haber salero a mano a la hora de comer.
Alimentos como los precocinados, las salsas y los snacks suelen tener una cantidad elevada de sal. Elegir los que tienen menos sal y limitar los que poseen una mayor cantidad.

 
 
Deporte y salud cardiovascular
 

El deporte mejora el sistema cardiovascular. Se ha demostrado que el ejercicio mejora el perfil lipídico y el control de la glucemia. Además, mejora o previene la hipertensión arterial, la obesidad y el estrés.
Personas con dislipemia (valores inadecuados de lípidos sanguíneos, entre ellos el colesterol) se pueden beneficiar de realizar una actividad aeróbica moderada. Deportes como la natación serían los más beneficiosos para mejorar el perfil lipídico.
Además, para mantener el efecto beneficioso de realizar deporte, se recomienda realizar ejercicio de forma regular, pero siempre adaptándolo a las características de cada persona (edad, capacidades, etc.).

 
 
Habitos saludables
 

El consumo de una copa de vino tinto con las comidas es bueno a nivel cardiovascular. Siempre y cuando sea una copa, ya que si se excede el consumo de vino o de alcoholes de mayor graduación hay un mayor riesgo de que aparezcan diversas enfermedades crónicas.
Se debe evitar fumar. La Revista Española de Cardiología indica que son varios los estudios que han demostrado que estar expuesto de forma regular al humo del tabaco puede provocar infarto agudo de miocardio.
Otras adicciones como el consumo de drogas pueden empeorar la salud cardiovascular, por lo que se debe evitar el consumo de cualquier tipo de droga.
Además, vivir en lugares muy contaminados aumenta el riesgo de infartos, cardiopatía isquémica e ictus según un estudio del Instituto de Salud Carlos III publicado en Science of the Total Environment. Por lo tanto, se recomienda vivir alejado de las zonas más contaminadas en la medida de lo posible y frecuentar zonas verdes libres de contaminación.

vino
 
 
Ser positivo ante el estres
 

El estrés y la depresión son factores de riesgo cardiovascular. Se ha comprobado que el estrés aumenta las posibilidades de sufrir un ataque cardiaco, como un infarto, una angina de pecho o una crisis hipertensiva.
Además, un estudio publicado en el Journal of the American College of Cardiology encontró una clara relación entre la ansiedad y la aparición de eventos cardiovasculares, lo que refuerza el papel de los factores psicológicos en la evolución de la enfermedad cardiovascular.
Se debe tener una actitud positiva ante la vida, ya que es bueno para la salud en general y para la salud cardiovascular en particular. Ante situaciones de estrés, no es bueno dejarse llevar por las emociones, lo mejor es respirar hondo y realizar ejercicios de relajación.
Para evitar el estrés se recomienda elegir ambientes tranquilos evitando los ambientes cargados como los bares, no fumar ni tomar alcohol y mantener una vida activa física y mentalmente en el contexto de las ocupaciones cotidianas. Realizar ejercicio físico de forma regular es positivo para controlar el estrés, ya que se segregan endorfinas que crean sensación de felicidad y bienestar.

El estres y la depresion son factores de riesgo
 
 
Las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en Europa y causan más de 4 millones de muertes anuales. Además de tener un coste muy elevado para los sistemas de salud según el European cardiovascular disease statistics.
Una alimentación incorrecta favorece la aparición de enfermedades cardiovasculares.
Una ingesta inadecuada de grasas provoca un desequilibrio en la alimentación, por lo que aumentaría el riesgo de aparición de enfermedades cardiovasculares. Se recomienda un consumo de un 30% de las calorías de la dieta en forma de grasa.
Las grasas se clasifican como saturadas, monoinsaturadas y poliinsaturadas. Las grasas saturadas aumentan el riesgo cardiovascular, ya que favorecen el aumento del colesterol en sangre. En el caso de las mono y poliinsaturadas, disminuyen los niveles de colesterol. Incluso, en el caso de las monoinsaturadas, aumentan el colesterol HDL o "colesterol bueno", por lo que son recomendables en la prevención cardiovascular.
Además, el perfil lipídico debe ser equilibrado. Los ácidos grasos saturados y los poliinsaturados deben aportar menos del 10% de las calorías y los monoinsaturados entre el 10 y el 15%.
Los ácidos grasos poliinsaturados omega-3 y omega-6 también deben estar presentes en la dieta, ya que disminuyen los niveles de colesterol y poseen efectos antiinflamatorios y antiagregantes (disminuyen la formación de trombos), que protegen el sistema cardiovascular.
En el caso de los ácidos grasos trans, aumentan los niveles de colesterol total, a la vez que reducen los de HDL o "colesterol bueno", lo que supone un doble factor de riesgo.
En cuanto a la ingesta de colesterol, se aconseja consumir como máximo 300mg/día, incluyendo alimentos con bajo contenido en colesterol.

 
 
ALIMENTOS CON BAJO CONTENIDO EN GRASA
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Frutas y verduras.
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Cereales: arroz (se recomienda que sea integral), maíz, trigo; y sus derivados: harina, pan, cereales de desayuno integrales, pasta, galletas integrales, etc.
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Legumbres: lentejas, garbanzos, alubias, soja, etc.
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Carnes magras: pollo o pavo sin piel, conejo, lomo de cerdo, ternera blanca, jamón serrano (partes magras), elaborados cárnicos con bajo contenido en grasa, como la gama Sabrosanos, productos loncheados de pavo y pollo, mortadela baja en grasa, etc.
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Pescados: pescado blanco y azul, merluza, lenguado, pescadilla, gallo, atún enlatado, salmón, boquerón, marisco (mejillones, almejas, chirlas, ostras), etc.
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Lácteos desnatados: leche, yogur y productos elaborados con leche desnatada, etc.
ALIMENTOS QUE CONTINEN LOS DIFERENTES TIPOS DE ACIDOS GRASOS
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Grasas saturadas:
grasas sólidas a temperatura ambiente presentes en aceites vegetales de baja calidad como el de coco o palma, los productos lácteos, la grasa visible en las carnes grasas, etc.
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Grasas monoinsaturadas: ácido oleico, presente principalmente en el aceite de oliva, así como en algunas carnes como la hamburguesa, la longaniza y la picada Sabrosanos.
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Grasas poliinsaturadas: ácido linoleico, ácido graso esencial (debemos tomarlo en la dieta ya que no lo podemos sintetizar) que está presente en aceites vegetales como el de maíz, girasol, etc. El ácido linolénico, también esencial, se encuentra fundamentalmente en semillas como el lino, la soja y los frutos secos. El ácido linolénico, que es el precursor de los ácidos grasos omega-3 se encuentra sobre todo en el pescado azul (atún, salmón, boquerón, caballa, etc.) y en
productos enriquecidos como el jamón enriquecido con omega-3.
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Grasa trans: se encuentran de forma natural en la grasa de los rumiantes. Si bien la que resulta perjudicial es la presente en alimentos procesados que se forma en los procesos industriales como algunas margarinas, bollería industrial, productos precocinados, etc.
 
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