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Preparar momentos románticos para la pareja aumenta la pasión. No es necesario un gran presupuesto pero, eso sí, hay que cuidar los detalles para que todo sea especial. La sorpresa, junto con el ambiente, la decoración, el menú, etc., garantizan el éxito.
La iluminación con velas crea un ambiente íntimo y sensual, además de decorar y perfumar la habitación. Además, se pueden acompañar de incienso. El ambiente se hace más acogedor con música suave de fondo.
Se pueden elegir alimentos ligeros y afrodisíacos como el marisco, las fresas, el chocolate y un buen vino o champán. Además, se pueden compartir platos para que haya un mayor acercamiento e interacción entre la pareja.
Durante la velada hay que evitar distracciones como el teléfono, la televisión, etc. Otras ideas para que no se pierda la pasión pueden ser sorprender a tu pareja con geles de masaje, juegos, ropa interior sexy, etc.

 
  Hay muchos factores que pueden despertar la pasión. Desde factores psicológicos y sensoriales: vista, olfato, oído, etc., a factores internos como la comida, las bebidas alcohólicas, etc.
Desde tiempos prehistóricos la humanidad ha utilizado alimentos y plantas con poder afrodisíaco. La menta, el cardamomo, el azafrán, el anís, la canela y la vainilla se han utilizado y algunos siguen utilizándose como potenciadores del deseo y la pasión. Los mariscos, el caviar y las trufas son también alimentos considerados afrodisíacos.
El salmón, el arenque o las aletas de tiburón con la que se elabora la sopa japonesa son algunos de los pescados que se consideran afrodisíacos en algunas culturas.
También hay frutas consideradas afrodisíacas: los higos, las fresas, las cerezas, la granada, el melocotón, el aguacate, etc., así como algunas raíces como el jengibre o el ginseng.
Además, la llamada “luna de miel” de los recién casados era una práctica en la que la pareja tomaba miel o bebidas alcohólicas elaboradas con miel (aguamiel, cerveza o licor de miel, etc.) durante el primer mes tras la boda, ya que se le asociaban efectos afrodisíacos y mayor fertilidad.
Otras bebidas alcohólicas relacionadas con el aumento de la excitación son el vino o el champán. Todos recordamos la película ‘Cita a ciegas’ de Blake Edwars en la que una timorata Kim Basinger se desata y se transforma en una mujer salvaje tras probar el champán en su primera cita con Bruce Willis.
 

No se debe olvidar el poder afrodisíaco que se atribuye al chocolate. Esto es debido a que su textura, sabor y aroma son estimulantes que mejoran el estado de ánimo al segregarse endorfinas, esas sustancias que fabrica nuestro propio organismo y que hacen que la vida sea más placentera. No en vano, el nombre científico del cacao es Theobroma cacao, o sea, alimento de los dioses, que es como lo calificaban los aztecas. Además, el cacao y el chocolate contienen una sustancia idéntica a un neurotransmisor cerebral, la feniletilamina, de la familia de las anfetaminas. Cuando nos enamoramos, el ‘centro de placer del cerebro’ comienza a producir feniletilamina a gran escala y así es como perdemos la cabeza, vemos el mundo de color de rosa y nos sentimos flotando. El chocolate nos procura un efecto –quizás no idéntico a este- pero que se aproxima.
Otros alimentos se han considerado afrodisíacos por su analogía con los órganos sexuales como las ostras, las almejas, la cebolla, el ajo, el rábano, el nabo, los espárragos o las habas, entre otros.

 
 
 

Se debe mantener una vida físicamente activa, ya que el ejercicio físico provoca la liberación de endorfinas que crean sensación de felicidad y bienestar, requisitos indispensables para que la pasión fluya. Hay que alejarse del estrés, mantenerse relajado y tener una actitud positiva.
El alcohol es un conocido estimulante sexual, ya que ayuda a desinhibirse, si bien en exceso puede provocar el efecto contrario. Consumido en exceso, el alcohol puede provocar la falta de erección y la imposibilidad de alcanzar el orgasmo. Al igual que con el alcohol ocurre con las drogas. Además, el consumo de estas sustancias aumenta las posibilidades de transmisión de enfermedades y de embarazo no deseado, ya que en muchas ocasiones no se utiliza preservativo o se utiliza de forma inadecuada.

 
 
 

¿Por qué nos enamoramos de una determinada persona y no de otra? Existen investigaciones en psicología que muestran cómo la clave se esconde en los recuerdos infantiles. Parece ser que antes de que una persona se fije en otra ya ha construido un mapa mental que determina lo que le hará enamorarse de ella o no.
En la química del amor, la cascada de reacciones emocionales viene determinada por ciertas hormonas y otras sustancias activas. Ellas son las que hacen que una pasión amorosa descontrole nuestra vida y explican buena parte de los signos del enamoramiento.
Cuando encontramos a la persona deseada se dispara toda esta cascada de reacciones y a través del sistema nervioso el hipotálamo envía mensajes a las diferentes glándulas del cuerpo determinando que las glándulas suprarrenales aumenten la producción de adrenalina y noradrenalina, aumentándose la frecuencia cardíaca, liberándose grasas y azúcares para aumentar la capacidad muscular y generándose más glóbulos rojos a fin de mejorar el transporte de oxígeno.
El amor, pues, se puede describir como un proceso bioquímico que se inicia en la corteza cerebral, pasa a las neuronas y de allí al sistema endocrino, dando lugar a respuestas fisiológicas intensas.